Hay momentos en la vida en los que las pequeñas prácticas cotidianas empiezan a mostrarnos que algo está cambiando. Gestos sencillos, que antes hacíamos casi automaticamente, sin prestar demasiada atención, comienzan a demandarnos un esfuerzo distinto, una atención exclusiva que nos permita la mayor precisión posible. Una de esas prácticas, sin duda, es la de enhebrar el hilo en la aguja. Me veo a mi misma queriendo coser un botón en el último minuto antes de una salida, haciendo mil y un intentos con la hebra de hilo y la aguja, acercándolos uno al otro pero sin poder hacerlos coincidir. Mientras, las gotas de sudor comienzan a correr por las sienes arruinándome el brushing y llevándose los últimos minutos con los que contaba para terminar de arreglarme y buena parte de mi buen humor
Inútil. Por más que humedezca la punta del hilo y le apunte con ganas, por más que me ponga a contraluz, si no me pongo los lentes...
Pensarnos, decirnos, revisarnos ... resistir la tentación de sentirnos en lugar seguro y mantener la mirada vigilante sobre nuestras prácticas...y sobre nuestra vida...conmover nuestras certezas y animarnos a ensayar nuevas respuestas...interrogar nuestros presupuestos y construir nuevos sentidos...y decir. Decir lo que vamos pensando, lo que nos va pasando, lo que vamos celebrando...decir la Vida, decir los sueños...decirnos.
jueves, 18 de agosto de 2016
"El tiempo pasa..."
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