Bienaventurados ustedes, pobres de
espíritu, porque con generosidad ponen su tiempo, su saber y sus recursos al
servicio de sostener el vínculo de los chicos con la escuela, sin hacer
cálculos de costo/beneficio, con el desprendimiento de quien se siente
agradecido con la Vida por todo lo recibido y sin esperar otro reconocimiento
que el ver crecer lo que sembraron en medio de esta tormenta, porque de ustedes
es el reino de los cielos.
Bienaventurados ustedes que
lloran de rabia y de impotencia cuando la tecnología parece ponerse en contra y
los minutos corren y hay que preparar la cena y atender a los chicos y responder
los mails de los padres y tantas otras cosas, porque serán consolados.
Bienaventurados ustedes, los humildes,
que con sencillez aceptan la ayuda de los más jóvenes para dominar los medios
virtuales y disponen la mente y el corazón para salir de la soledad del aula y
trabajar con otros y con otras creando propuestas más plurales e inclusivas, porque
heredarán la Tierra
Bienaventurados ustedes, porque tienen
hambre y sed de justicia y entonces proponen encuentros fuera de horario, envían
tareas por distintos medios, llaman por teléfono y hacen lo imposible para
aliviar las desigualdades deseando que cada uno y cada una pueda acceder a lo
que la escuela tiene para ofrecer, porque serán saciados.
Bienaventurados ustedes que con
corazón misericordioso escuchan las angustias de los papás que sienten que no
alcanzan a acompañar a sus hijos como desearían y entienden a los hijos que no
pueden responder a todas las propuestas de la escuela porque están sumergidos
en una situación difícil de procesar, preocupados por la salud de sus mayores y
extrañando la vida conocida que les fue arrebatada, porque recibirán
misericordia.
Bienaventurados ustedes, los
limpios de corazón, que no buscan glorias ni reconocimientos personales sino el
bien y el crecimiento de cada uno y cada una de l@s que les fueron confiad@s,
porque verán a Dios.
Bienaventurados ustedes que
procuran la paz, mediando en las peleas infantiles que aparecen en el chat o en
las rivalidades entre pares, prestando el
oído a unos y a otros y convocando al encuentro y a la escucha, porque serán
llamados hijos de Dios.
Bienaventurados ustedes que son
perseguidos y criticados por ofrecer oportunidades diferentes a quienes las
necesitan y por ir a buscar a cada un@ al lugar en el que se encuentra aunque
no sea el que se esperaría, pues de ustedes es el Reino de los cielos.
Bienaventurados ustedes que reciben
acusaciones de poco esfuerzo y mucha paga de parte de quienes no tienen idea de
las horas de trabajo que hay detrás de una tarea de classroom o un encuentro de
zoom. Bienaventurados, también, cuando los persigan y los critiquen por
levantar la bandera de las infancias desprotegidas y avasalladas para mostrar
al mundo la fragilidad con que niños y niñas de todas las condiciones sociales
atraviesan este tiempo de dolor e incertidumbre. Alégrense y regocíjense porque
la Recompensa será grande.
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